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Cusco: extraña desaparición y muerte de ingeniero en La Convención

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Pavel Curitumay desapareció y murió tras salir de discoteca en Quillabamba.

Padres que lo buscaban contaron que “lo torturaron”, “lo han eliminado”.

 

Alrededor de las 5 y 30 de la madrugada del domingo 13 de este mes Pavel Curitumay Salas (33) corre solo y veloz por el jirón Vilcanota de la ciudad de Quillabamba. La cámara de seguridad de una conocida pollería captó el preciso momento.

Este no es el único video que mantiene la policía y la fiscalía sobre el joven ingeniero que desapareció y murió de forma extraña en la capital de la provincia de La Convención luego de asistir a la discoteca “Aruka”.

Curitumay era alegre y bondadoso, sobre todo buen profesional, egresó de ingeniería de Minas de la Universidad Nacional de San Antonio Abad (Unsaac), hacía su maestría en la Universidad Mayor de San Marcos. Los dos últimos meses trabajó en Tambobamba Apurímac y Vilcabamba Cusco.

Ditsy Yarín, su conviviente, recuerda que salió del departamento que compartían el 28 de enero con Noél, un amigo de Vilcabamba, para trabajar precisamente en este distrito ubicado en la provincia de La Convención, aquí aparentemente las cosas marchaban bien.

Pavel cobró su sueldo y para -probablemente- celebrar, fue con Eleazar, otro amigo cercano, al “Aruka” aquí disfrutaban de la noche, la música y bebidas “he mirado los videos, él ha estado con dos mujeres y dos varones, en total eran cinco personas que le acompañaban”, cuenta.

En efecto, la compañía de Pavel fue captada en videos, las que probablemente grabaron más escenas. Los ciudadanos registrados en las filmaciones dan su testimonio de las últimas horas del ingeniero.

Juan Carlos Aruhuanca, propietario de la discoteca, relató que Pavel estaba amenazado, uno de los miembros de seguridad lo escuchó, pero no llamaron a la policía por sugerencia aparentemente de la víctima, y solo le habría aconsejado a que se quedara si acaso los desconocidos estaban afuera.

Así pasaron los minutos, los asistentes se retiraban, pero Pavel estaba angustiado “el señor estaba ‘sano’, ha apoyado en hacer la limpieza acá” cuenta Aruhuanca, hecho que también habría advertido la administradora quien indicó al de seguridad a tomar un mototaxi y así enviarlo “a casa”.

El ingeniero habría insistido en decir que afuera “alguien” lo esperaba, pero el miembro de seguridad volvía a insistir que no había nadie, y cerca de las 05:30 horas, cuando aparentemente un mototaxi se detenía para llevarlo éste esquivó “corrió al pasaje Quillabamba”, agrega Aruhuanca.

La policía ata cabos, realiza el recorrido. Pavel habría llegado a los accesos del depósito municipal de La Convención y al encargado también le reveló que lo amenazaban, empero, el empleado habría sugerido hacer el llamado a los efectivos, pero tampoco se alertó.

“Al parecer podemos pensar que pudo tener algún problema porque no quiso llamar a la policía, me atrevería a decir que de repente estaba requisitoriado. Nosotros al llamar podemos tener muchos problemas”, finaliza Aruhuanca.

“Estaba solicitando a gritos ayuda, protección” expresó con indignación la madre al escuchar al dueño de la discoteca, y le reclamó por qué no fueron tan humanos en escucharlo y apoyarlo, quizá así se evitaba la rauda huida a la muerte.

El recorrido de Pavel tras salir de la discoteca ubicada en el jirón Martín Pío Concha, llegar al depósito municipal, fue por la calle Gral. Gamarra, jirón Vilcanota y el jirón Puno que va con dirección al río Vilcanota.

Mientras las autoridades intentan esclarecer los motivos de la amenaza y quienes fueron, los padres no superaban la mezcla de desesperación, angustia y tristeza, pues en Pangoa Echarati, continuación del Vilcanota unas ramas de árbol sujetaban el cadáver de un varón con el torso desnudo.

Al día siguiente, 19 de marzo, Rolando Curitumay, padre del joven profesional, reconoció el cuerpo de su hijo y expresó respecto a la necropsia al que fue sometido “determinarán las causas de su muerte, en qué circunstancias lo han eliminado”.

Su madre que se encontraba por el lugar también se manifestó en llanto y dijo que los desconocidos han hecho lo que han querido con su hijo “lo han torturado, está destrozado y lo han podido botar al río. Yo no voy a parar hasta encontrar a los responsables, voy a mover cielo y tierra hasta encontrar justicia”.

La muerte de Pavel Curitumay es un misterio, los resultados de la necropsia que se aproximarán a las causas de su deceso, ayudarán en las investigaciones, no obstante, será necesario el testimonio de transeúntes, vecinos que pudieron ser testigos de este posible crimen.

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