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Cusco: así viven “Los hijos” de Sacsayhuaman
Comuneros no cuentan con agua potable, desagüe, e internet para sus hijos
Plan Maestro caduco les restringe convivencia digna cerca de los baluartes
Viven a solo 10 minutos de la majestuosa plaza de armas de la ciudad de Cusco y no tienen la calidad de vida que muchos disfrutan. Beben agua de lluvia, sus desagües son pozos sépticos y sus hijos escalan cerros para captar la señal de Internet, y, así recién logran hacer la tarea escolar.
El pecado, el único pecado, de este sector de la población cusqueña es haber nacido y habitar desde sus antepasados dentro de las más de 3 mil hectáreas que desde hace unas décadas comprende el parque arqueológico de Sacsayhuaman, patrimonio cultural de la Nación, y muy pronto patrimonio mundial por la Unesco.
Leonardo Martín Choque Medina, presidente de la Unión de Comunidades Indígenas del Parque Arqueológico de Sacsayhuaman (Ucinpas), lamenta que en pleno siglo 21 las comunidades de Yuncaypata, Fortaleza, Tambomachay, Huayllarcocha y Quillahuata, cada una con más de 250 familias, viva sin servicios básicos, pese a las múltiples solicitudes.
“Bebemos agua que no es potable, los pozos sépticos ya han colapsado”, expresa el dirigente con indignación y a la vez culpa, porque las aguas que segregan estarían contaminando la ciudad del Cusco por las quebradas de Tambomachay que llega a la Urb. Los Incas y a su vez a al distrito de San Sebastián y por Pumamarca a Enaco, que también llega a San Sebastián.
“Nosotros estamos contaminando, pero la Dirección de Cultura no acepta viabilizar un proyecto de saneamiento básico que se tiene”, aclara, en relación a un plan integral que beneficie a los moradores, que en múltiples ocasiones ya se movilizaron y plantaron frente al local de la entidad cultural.
EL PLAN QUE RESTRINGE
El principal obstáculo que les impide vivir de forma digna es el Plan Maestro del parque arqueológico de Sacsayhuaman caduco, un instrumento técnico normativo que incide en la conservación y preservación del recinto Inca hasta las zonas de amortiguamiento, y restringe, aparentemente, modos de convivencia humana.
Choque Medina señaló que se ha estado elaborando un nuevo Plan Maestro, sin embargo, esta no habría sido consensuada con los habitantes, quiere decir que no los habría tomado en cuenta “sin nuestra aprobación elevaron el Plan Maestro para ser aprobado”, recalca.
Alejandro Salas Zegarra, ministro de Cultura, reconoce que el documento normativo fue aprobado aun el 2005 y que no se actualizó pese a expedir el 2016 “producto de la crisis política constante que vive el país”, sin embargo, propone un nuevo Plan Maestro “consensuado que vele por el patrimonio y la humanidad”.
Mientras hay necesidades vitales que resolver, hay también otras que el nuevo reglamento deberá incidir, y es respecto a las constantes invasiones al parque arqueológico y sus 33 sitios arqueológicos, lotizaciones y las construcciones de piedra, arena, fierro y cemento que se han focalizado en predios de familias que denuncian es de su propiedad.
El reglamento que se publicará en los próximos meses tendrá que superar las observaciones que el mismo ministro de Cultura evidenciará durante la segunda semana de abril cuando recorra Sacsayhuaman “se ha comprometido en ir a cada comunidad a ver la realidad y recién va a firmar ese nuevo Plan con la aprobación de las comunidades campesinas”, refirió Choque Medina.
SACSAYHUAMAN
El parque arqueológico Sacsayhuamán está a dos kilómetros de la ciudad, los baluartes muestran una gran obra de ingeniería por la forma como fueron colocadas las gigantescas piedras. Hasta el momento se investiga si en verdad fue un sitio para uso militar.
La conservación y preservación de esta gran muralla y el parque arqueológico está a cargo del Ministerio de Cultura y en Cusco, a través de la Dirección de Cultura, entidad que en febrero pasado comenzó con fiscalizar lotizaciones y venta de terrenos efectuada aparentemente por posesionarios.
La entidad recibió denuncias sobre la demarcación en el sector Muyu Orqo, ubicado parte alta del barrio de San Cristóbal, sectores considerados como intangibles. También se paralizó la construcción de un inmueble de fierro y cemento.
UBALDINA
Ubaldina Quispe Alcca, de 47 años de edad, no vive como sus vecinos del centro histórico de Cusco, por en el lugar donde reside “la cabeza de la ciudad puma” o el parque arqueológico de Sacsayhuaman, consumen agua entubada o que acumularon de la lluvia.
Su comunidad es Yuncaypata, y aquí sobrevive con sus siete hijos, la primera de 26 años y la última de 13. Su preocupación por sus vidas se dio antes de la pandemia, cuando Rosa (19), una de sus hijas mayores, tuvo que ser evacuada al centro de salud de Wanchaq, porque en Sacsayhuaman no hay un puesto de salud.
El motivo del traslado fue un dolor intenso en el estómago que Ubaldina asegura fue por el consumo del agua. Desde entonces Rosa recibe tratamiento, y pese a ello “para no dejar este mundo” siguen cocinando y lavando sus utensilios con agua de lluvia.
Ella, como las más de 250 familias que viven en el lugar habrían sido testigos de una obra de saneamiento básico, pero que esta se paralizó, porque en el parque arqueológico está restringido consumir agua potable.
Si ese es el riesgo que corre la salud de Ubaldina y la de su familia, hay otra que preocupa y es la educación, pues durante la pandemia fue evidente que sus hijos hagan expediciones a las cumbres más altas para captar la señal de Internet y así cumplir con las tareas que sus profesores les encargaban por Wasap.
La vida de Ubaldina puede cambiar si las autoridades aprueban un Plan Maestro del Parque Arqueológico de Sacsayhuaman que piense en la vida, que piense en ellos. Posterior a ello se tendrá que analizar la salud de todos los habitantes de Yuncaypata y las otras cuatro comunidades que colindan en la zona.