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Pareja de policías «cambió» la Sanidad por la cárcel de Qenccoro
El 4 de octubre del 2018 el capitán PNP Gino Alexander Olivera Barreda encargado del Área de Dosaje Etílico de la Sanidad de Cusco, pasó al penal de varones «Qenccoro» a cumplir 5 meses de prisión preventiva de la libertad por haber alterado, aparentemente, la prueba de dosaje etílico de Raúl Darío Valencia Espinoza, hermano del entonces Ministro de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) Rogers Valencia Espinoza.
Raúl, la noche del 29 de setiembre de ese año, había atropellado y matado con su camioneta X2Q-700 al estudiante universitario Hugo Junior Gálvez Peña (24) y dejado grave al amigo de éste, Rusel Rimachi Quispe (27), ambos iban caminando al centro histórico de la ciudad por la Av. De La Cultura.
Antes que cumpla la pena privativa Olivera Barreda volvió a ser acusado de haber alterado en julio de ese mismo año las prueba de tres conductores ebrios que habían sido intervenidos por agentes de la comisaría del Aeropuerto.
Tiempo después el oficial fue liberado e increíblemente ascendido al grado de mayor PNP y «premiado» en el argot policiaco a seguir trabajando en la Sanidad y ahí estuvo hasta el 17 de este mes y laborando con su pareja sentimental la suboficial de segunda PNP Kris Espinoza de Los Ríos, encargada nada más y nada menos de la extracción de muestras de sangre. «En familia».
Aquella mañana la pareja sentimental ingresó, según la investigación de la 3ra. Fiscalía Penal de Cusco, a una habitación y salieron con accesorios como algodón, un frasco y una liga. Antes las visitas del mayor eran constantes y sospechosas a su pareja.
Esos extraños movimientos habría servido para el probable cambio de sangre por una que se le iba a extraer al suboficial PNP Fernando Surco Palomino, que esa mañana fue trasladado de la comisaría de Santiago por intentar laborar en aparente estado de ebriedad.
La Fiscalía habría hallado diálogos y mensajes de texto por Wasap entre el policía beodo y Espinoza de Los Ríos, previos a los extraños movimientos.
El capitán José Falcón Chávez, jefe de inmediato de Espinoza de Los Ríos, se percató que Surco Palomino no soplaba el tubo de ensayo y tampoco había sido sometido a la extracción de la sangre, más aún se percató de un frasco con sangre sin rotular y al interrogar a la suboficial, esta dijo que era suya, que se la sacó y era para un análisis de embarazo.
La pareja policial fue llevada a la Corte Superior de Justicia, fue sentada ante el juez del cuarto Juzgado de Investigación Preparatoria Reynaldo Ochoa Muñoz, quien después del sustento y la réplica, dispuso encerrar nuevamente al mayor PNP en el penal de varones y a la suboficial en el de mujeres por un plazo de nueve meses por el presunto delito de encubrimiento real.
«Son efectivos policiales que han realizado el hecho en sus funciones, en horas de la mañana, en el trabajo. Encubrimiento es un delito grave, más que la gravedad por las formas y circunstancias como se han cometido los hechos, la conducta de un oficial y una suboficial para pretender favorecer a otro efectivo policial», citó el magistrado.
Foto. Adn Perú.