Cusco
Así fue la ruta del crimen de la bebé de 2 añitos que conmocionó a la ciudad de Cusco
¡Asesino! ¡Maldito! Así le gritó la gente del sector Ladrilleras, del distrito de San Jerónimo, al obrero Carlos Fernando Orccosupa Rojas (21), durante la reconstrucción del homicidio que cometió con su hijastra, de solo dos añitos de edad, al interior de una lúgubre habitación.
La policía y fiscales tomaron un pasaje que está en la parte superior de los hornos de las ladrilleras, trajo al sujeto y una muñeca de la contextura de la niña, ingresaron a la vivienda 2-C. Pasaron a un patio, y luego al cuarto, donde el tipo y la madre de la menor habrían cometido una serie de torturas.
Ahí estaban las mudas con eses secos donde dormía la nena, una cama que compartían el obrero con la madre, y una serie de evidencias que en un principio la policía fotografió: como el cable de un cargador de celular, el cabello que le raparon a la infanta, y otros enseres que ayudarán a las investigaciones.
Al interior de la vivienda de portón gris, contó como acabó con su víctima. Conforme a las diligencias habría repetido las patadas que dio a su hijastra en un arranque de ira solo porque la bebita dejó caer su celular y un plato de comida, luego durmió y tras unas veinte horas decidió sacarla para deshacerse de ella.
El tipo recorrió la ruta de medio kilómetro, salió de la casa gris y por una calle sin asfalto se desplazó derecho hasta la Vía Evitamiento, cruzó un puente, en algunos tramos se detuvo cavilando probablemente otro modo de abandono del cuerpo inerte, hasta que decide llegar el río Huatanay y cruzar otro puente peatonal que le llevó a la margen izquierda.
En todo momento habló, se le notó con culpa, pero no arrepentido de brindar detalles a una cámara de filmación que portaba un agente policial. Hizo el esfuerzo pese a estar con los grilletes o esposas, ingresó a un espacio cerrado con mallas de aguas pluviales, donde habría sido otro de los puntos a dejar el cadáver.
Salió de este espacio con destino a una pendiente de arbustos, maleza que creció por la excesiva lluvia, bajó y hasta pudo resbalarse, pero siguió y se adentró en los bejucos para ocultar la gran evidencia de su crimen. Para que nadie se percate de la bolsa de polietileno blanca con la bebé dentro, lo cubrió incluso con algunas ramas.
Los vecinos que acompañaban al criminal le volvieron a gritar ¡Asesino! ¡Maldito! “ojalá que te pudras en la cárcel”, “cadena perpetua” y una serie de expresiones que iban incluso con amenazas de muerte. Con ellos también estaban Martina Huaman, madre de Susan (17), la progenitora adolescente de la niña y Yober el padre biológico, a quienes también culparon por abandonar a la nena.
Al final de la reconstrucción, las personas clamaron ¡Justicia!, a favor de la indefensa niña, justicia que deben impartir las autoridades policiales, fiscales y judiciales en los próximos dos días cuando el Ministerio Público solicite la prisión preventiva para el obrero homicida.