Perú
Obrero fue recluido en penal por el homicidio de hijastra de 2 años
El obrero Carlos Fernando Orccosupa Rojas, de 21 años de edad, fue recluido en el penal de Qenccoro y permanecerá ahí por 9 meses, por disposición del Segundo Juzgado de Investigación Preparatoria, subespecializado en violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar.
La prisión preventiva fue ordenada por la jueza Estefanía Andrea Pérez Vallenas, tras el sustento de la fiscal Yobana Moroco Urrutia, de la Fiscalía Especializada en Delitos de Agresiones en contra de las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar. Audiencia llevada a cabo el último martes.
Este caso, que conmocionó a Cusco y el país, se deberá resolver en el tiempo de la medida coercitiva. La madre (17) de la bebé de 2 años y el obrero padrastro, narraron al Ministerio Público, con una serie de detalles, el crimen ocurrido entre Jusccapampa Sucso Aucalle y el río Huatanay del distrito de San Jerónimo. Orccosupa Rojas no habría soportado, aquel viernes 5 de abril, que la pequeñita dejara caer su plato de almuerzo (papa con arroz). Éste le dio dos patadas en la cabeza que dejó a la bebé inconsciente y agonizante por casi 5 horas “a mí no me regalan la comida”, habría expresado tras la brutal agresión, aunque en su testimonio asevera que dio solo una patada y habría sido en la espalda.
La madre intentó reanimarla echándola con agua. En un principio, la pareja la tuvo en el piso ya después la llevan a su colchón y duermen con ella (en los pies). Al día siguiente, por la noche, caminan por unas dos horas, abandonan el cadáver introduciéndolo en un costalillo que encontraron en el camino, luego la dejan entre los arbustos cerca del Huatanay y deciden comer pollo a la brasa, irse a dormir y mantener intimidad en un hostal del distrito de Santiago.
Esta pareja se vino procedente de Izcuchaca Anta, provincia ubicada a una hora y media. La mujer abandonó al padre biológico, y el obrero que también trabajaba como estibador de ladrillos, abandonó a su hija de la misma edad que su víctima. Ambos convivían en la miseria, pues durante la inspección policial y fiscal se evidenció mudas con excremento humano que secaba, y un colchón poco higiénico.
La madre adolescente relató que el tipo era un muy agresivo, que a ella la encerraba con candado y a la bebé la torturaba, pateaba, flagelaba con el cable del cargador de celular, golpeaba con el palo de una escoba, le provocó heridas abiertas en el piececito izquierdo. El enfermizo un día llegó ebrio y mordió a la pequeña hasta generarle un sangrado. En tanto la madre también habría provocado desgarros en la pequeña y tres días antes del homicidio la rapó el cabello con tijera que se prestaron de una vecina y rasuradores.
La necropsia arrojó “edema cerebral traumático, hemorragia cerebral, subaracnoidea traumática y traumatismo encéfalo grave”. Este execrable caso, que en un principio era denunciado como “desaparición de la menor” en el baratillo, por la Av. Del Ejército (límite de Cusco y Santiago), y luego por las Ladrilleras de San Jerónimo, está en proceso de esclarecimiento. Dos fiscalías, como dos juzgados, llevan las diligencias, al tratarse el acusado de feminicidio agravado como mayor de edad, y la madre una adolescente de 17 años.