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Murió el abuelo indigente que se refugiaba en la sombra del puente Belén
El abuelo que fue “protegido” por la sombra del puente Belén ya no está más con nosotros, aquél que se resistía a dejar este mundo indiferente, partió. Atrás quedan las mujeres y tipos, felices o con el remordimiento, que lo insultaron, expulsaron quemaron sus frazadas, ropas y restos que juntó como indigente.U
na semana atrás por la mañana estaba sentando detrás de una camioneta o apenas moviéndose bajo el puente, sin que nadie lo acuda, salvo una joven inglesa indigente, que parecía entenderse bien con él más allá del idioma. Compartían espacio para dormir y comida.
Era extraño ver a una extranjera de cabello rubio en medio del basural que arrojan comerciantes de la Av. Del Ejército, sentada, contemplando unas botellas y al longevo desconocido de casaca verde, pantalón beige y gorra roja. Sus presencias aborrecían a los vecinos, mucho más que las mercaderías que invaden las veredas y carretillas que toman las pistas.
Esos misántropos gritaban “acá se drogan, hacen sexo, ya es un mes”, “el abuelito tiene donde ir, a la señora le han pagado un hotel”, vociferaban sin entender que, anciano y extranjera, atraviesan un mal mental, que quizá ese grupo de iracundos y comerciantes, o sus familias nunca lo padecerán.
A Hannah Joanne Almond (32), la extranjera indigente, nadie la entendía, pero parecía estar más consciente cuando evitaba que retiren al abuelo de su refugio de Belén y lo suban a una camioneta de serenazgo, intentó por la fuerza rescatarlo, pero fue empujada por lo serenos a los quejosos que casi la golpean.
Finalmente, cansada de discutir en ese basural perenne de la Av. Del Ejército, rescata un macetero con una flor y lo lleva en su regazo. Los días siguientes nadie sabía de ella, un amigo que llegó de Lima la reportó como desaparecida, pero la encontró al día siguiente y caminó con ella por la plaza de armas.
Ese mismo día, 28 de mayo, el abuelo de Belén fue encontrado por comisionados de la Defensoría del Pueblo en la plaza San Francisco. De ahí lo llevaron al Gerontológico San Francisco de Asís. Probablemente tuvo alguna enfermedad que no se le detectó y ayer pereció. Nadie sabe su nombre, su edad, de dónde es y cómo llegó a refugiarse bajo el Puente Belén.