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“Cusco es una región excluida a nivel energético a pesar de aporte de 3.9 % al PBI en el país”

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Si Cusco hubiera accedido al gas natural, en el 2014, habría reducido la pobreza energética en los hogares y la implicancia en su desarrollo social y económico sería otro, tal como lo
experimentaron regiones como Ica y Lima, afirmó Carlos Agramonte, coordinador del Centro
de Estudios Empresariales de la Cámara de Comercio, en la reunión anual de Altos Ejecutivos
de Electricidad e Hidrocarburos, Perú ENERGIA Sur Cusco.
Agramonte sostuvo que el acceso a la energía moderna sigue siendo una” deuda pendiente”
para Cusco porque pesar de ser una región que aporta el 3.9% al Producto Bruto Interno (PBI), en el Perú, apenas tiene, en promedio, un ingreso de 15 mil soles por persona. En ese
contexto, en el 2024, registró sólo el 0.8 de crecimiento a nivel económico, indicó.
Cabe informar que entre 2009 y 2013, el 34.5% de los hogares cusqueños vivía en pobreza
energética, porcentaje que, según las investigaciones del Centro de Estudios Empresariales, se habría reducido drásticamente si la región hubiera accedido al gas natural en 2014. En
contraste, regiones como Lima e Ica, que sí accedieron al gas, mostraron una clara reducción
sostenida de la pobreza energética, situándose por debajo del 20% incluso tras la pandemia,
mientras Cusco alcanzó picos de hasta 43%, en el mismo período de tiempo, se explicó en la
conferencia anual.
Carlos Agramonte, asimismo dijo: “El cusqueño gasta menos en energía, pero de mala calidad
y con implicancias en el futuro”, alertó Agramonte. Mientras en Lima e Ica los hogares gastan
entre S/100 y S/121 mensuales en energía con acceso continuo a gas natural y electricidad, en Cusco el gasto promedio es de S/91, pero se basa en leña, bosta o velas, es decir, energía de menor calidad y más esfuerzo doméstico. “Ese gasto más bajo no es eficiencia, es exclusión energética”, subrayó.
El análisis mostró que, de haber tenido acceso al gas natural en 2014, los hogares cusqueños
habrían gastado entre 2 y 4 puntos porcentuales menos en energía, lo que representa un
ahorro potencial de más de S/600 anuales por hogar. Además, el gas natural no solo reduce el
gasto total, sino que disminuye la dispersión del gasto, brindando mayor estabilidad financiera
a las familias.
En Lima e Ica, antes del acceso al gas, los hogares destinaban hasta 24% de su ingreso al gasto energético; tras la masificación, este valor cayó a 18%, lo que evidencia cómo el acceso a gas natural aumenta el ingreso disponible, mejora la planificación del gasto familiar y dinamiza la economía local. “La evidencia es clara: mientras no llegue el gas a los hogares cusqueños, la desigualdad energética y económica seguirá profundizándose”, sentenció, el coordinador del Centro de Estudios Empresariales Carlos Agramonte.

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