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Cusco

Los últimos caminantes del Señor de Huanca

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Por José V. Salcedo.
La noche está llena de luna y de silencio. El cerro Picol, en San Jerónimo, está vacío y huérfano del bullicio de los años pasados. Mañana es el día del Señor de Huanca y, esta noche, camino otra vez en medio de un bosque de eucaliptos, arbustos e ichu en busca de una fe que todavía me esquiva. A veces pienso que mi fe está completa y, otras veces, dudo; creo que todavía es una promesa incumplida.
La caminata será larga. Larga y cansada. Larga, cansada y durante toda la noche. Subiré
montañas, caminaré con frío sobre la cumbre, a cuatro o cinco mil metros de altitud;
descenderé jaloneado por el viento. Me dolerán los tobillos, la planta y los dedos de los pies.
Tendré sueño y cansancio. Me darán ganas de tirar la toalla. Estaré ansioso por llegar al
santuario de Siloe. Me temblarán las piernas. Estaré lleno de polvo. Me hará frío hasta los
huesos. Pensaré en por qué sigo haciendo esa caminata.
Será así, lo sé. Es mi vigésima vez, o tal vez más, que camino de noche al santuario, a
encontrarme cada año con el Señor de Huanca. Mi primera vez fue cuando mi hermana me
llevó casi obligado. No recuerdo el año, pero debió ser cuando estaba por completar la
universidad.
Sí me acuerdo de que estaba molesto. Que, al llegar al santuario, casi ardo como en el infierno: un castigo a mi falta de creencia. Había amanecido cuando entré a la sala donde se encienden velas como tributo, un favor o un deseo, o lo que fuera. Se encendió una vela y mi polera. Lo apagué con la mano y, al hacerlo, me quemé los dedos. Me salieron sarpullidos dolorosos.
—Es un castigo por haberte enojado —dijo mi hermana. Mi hermana ahora está lejos; siempre
pido por ella.
No estaba para regaños y me puse más furioso, aunque traté de ocultarlo. Un instante
después, una calma extraña se adueñó de mí y, lejos de quejarme, caminé aliviado a escuchar misa. Fue así como todo empezó. O eso creo. Nunca más, salvo cuando estuve fuera del país, dejé de caminar a Siloe. Cada año, la noche del 13 de septiembre, tomo mis cosas y, solo o acompañado, hago la caminata. El punto de partida es la plaza principal de San Jerónimo. Se llega al santuario Siloe donde, según una versión corta, Cristo (Señor de Huanca) se le apareció a Diego Quispe, indígena perseguido, en una roca. Desde entonces, cada 14 es santuario de fe, peregrinación y sanación. Antes llegaba en seis horas; ahora me toma ocho o más. Dicen que los años pesan. Yo creo que el peso corresponde a nuestras imperfecciones.
Viajes de fe
Siempre me he preguntado por qué uno caminaría diez o más kilómetros. No sé por qué lo
haría una pareja jovencísima con su bebé de año y medio en brazos, ni por qué lo haría una
mujer de casi sesenta años. Ni siquiera sé por qué yo lo sigo haciendo. No tengo una respuesta; no la he encontrado en dos décadas. La pareja dice que lo hace por fe, que quiere
cumplir la triple peregrinación. La mujer dice que está acostumbrada, que peregrinó casi toda
su vida aquí, allá y más allá, pero esta será la última vez.
Me asombra también que, cada año, haya menos caminantes. Miles y miles de feligreses lo
hacían antes de la pandemia. Se hablaba de diez mil o más. Hoy no deben sumar ni quinientos.
¿Será quizás porque la fe también se cansa? Un hombre que camina rápido, como pisando
nubes, cree que quedan pocos católicos, que muchos han sido seducidos por sectas
evangélicas y otras.
Pero, a la hora de la misa, el templo está lleno. Los fieles acompañan al sacerdote en el ritual
como corderos de Dios: se ponen de pie o se sientan cuando se les ordena; oran y responden a todo lo que se les pide. Han llegado en sus vehículos durante toda la noche para saludar al
Señor de Huanca y han dormido en carpas alrededor del templo. Entonces, quizá, solo se ha
perdido el hábito de caminar; ha cambiado la forma de expresar la fe. No sería extraño que así
fuera en una época de cambios que aún no podemos entender del todo.
La fe en el mercado
En el santuario hay mucha gente. No tanto como antes, pero son muchos. Las piernas me
tiemblan después de ocho horas de caminata. A la entrada del santuario discurre un riachuelo
de agua cristalina, a los costados, estatuas de santos, cruces de piedra con flores, en un rincón, hombres y mujeres en fila, esperan su turno para acopiar agua que luego será bendecido por un cura en el templo, unos metros más abajo, en una piscina pequeña, los feligreses semidesnudos esperan bañarse con el agua sagrada, la misma agua, todavía no bendecida, dicen que cura las enfermedades, mujeres adultas y jóvenes con sus partes al aire, hombres calatos, la fe es más fuerte que la vergüenza, pienso, madres bañan a sus hijos con agua helada, son las seis de la mañana, el sol todavía no ha salido, la temperatura no debe superar los ocho grados, la campana anuncia el inicio de la siguiente misa, la tercera desde que empezaron las liturgias a las cuatro de la madrugada, los que bajamos del Pachatusan caminamos hacia el templo arrastrando los zapatos sucios, llenos de tierra, los que llegaron en autos corren por un asiento, el templo está lleno, me paro para hacer mis pedidos antes de que el cura empiece el ritual, es imposible mantenerme en pie, tengo que moverme para no caer de rodillas, salgo del templo, voy al área donde se encienden velas con pedidos, rezos, ruegos, el ambiente es pequeño, el calor de las velas consumiéndose convierte ese lugar en un pequeño infierno, es irónico, pienso, pero qué no lo es en este mundo imperfecto, busco un espacio libre, enciendo las velas, coloco una tras otras en un porta velas, a mi alrededor hay mujeres y hombres en posición de rezo, los ojos cerrados, las manos unidas, palma con palma a la altura de la cara, murmuran pedidos y súplicas, hago el mismo ritual desde hace veinte años tal vez, salgo del lugar sofocado, hasta ese momento no me había dado cuenta de que, como la primera vez, casi ardo en llamas, mi casaca se había achicharrado, solo que esta vez la tela era más gruesa, el fuego no logró hacer combustión, en la parte baja del templo, en una ladera, se han instalado carpas con fierros y plásticos, azules, verdes, multicolores, ahí se vende de todo, cuadros del Señor de Huanca pequeños, medianos y grandes, unos simples, otros, pomposos, adornados, encuadrados, los vendedores ofrecen maná, caldo de gallina que calma el hambre, el cansancio y el frío, tamalitos, réplicas de autos, casas, terrenos, edificios, remedos de títulos de propiedad, títulos y grados universitarios de todas las universidades peruanas, y algunas de Latinoamérica, ofrendas con billetes, serpentinas y mixtura, collares y alhajas con imágenes sagradas, herraduras de la suerte, estampitas protectoras, los vendedores, convertidos en bendecidores compulsivos, hacen rituales con agua bendita, sustancias de olores raros, dicen que es para que lo que uno ha comprado sea concedido, una forma del capitalismo más salvaje con la bendición de Dios.
Me alejo del santuario y vuelvo a casa en auto. Me llevó conmigo algunas chucherías y la única certeza posible: que ninguna fe está completa. Regreso con la idea de que el próximo año volveré a caminar, o quizá no, y sentiré lo mismo que hoy siento. Porque, al fin y al cabo —y enhorabuena— la vida es el camino, y vivir es caminar.

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Cusco

Cusco busca proteger más de 56 mil hectáreas de bosque amazónico

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• Se impulsa la creación de un Área de Conservación Regional Bosques del Araza para proteger más de 56 mil hectáreas de bosque amazónico en Camanti, donde habitan más de mil especies. Las actuales ACR son: Choquequirao, Ausangate, Chuyapi Urusayhua, Q’eros-Kosñipata y Tres Cañones.

Imagina despertar en medio de un bosque amazónico: escuchar el crujido de las hojas, el alboroto de los árboles, el aleteo de las aves y las gotas cayendo, aunque no llueva. La mañana se llena de chirridos de insectos y del canto de aves, como el gallito de las rocas.
Esa escena se repite día tras día en los bosques del Araza, en Camanti, provincia de Quispicanchi. Este territorio concentra una de las mayores riquezas biológicas del sur andino-amazónico. Allí viven árboles centenarios, flores silvestres y helechos, además de aves, mamíferos y reptiles, como osos de anteojos, jaguares y otras especies endémicas. En cifras, en este territorio conviven más de 60 especies de mamíferos, 135 de aves, 41 de peces, 32 de anfibios, 11 de reptiles, 117 tipos de insectos y 4 de arácnidos. Y no solo eso: también hay 635 especies de árboles y plantas nativas.
Cada tramo del Araza conserva especies que no sobrevivirían fuera de este corredor natural. El río Araza atraviesa ese territorio como una columna vertebral. Sus aguas abastecen a las comunidades del distrito de Camanti y a otras poblaciones aguas abajo. Sirven para el consumo humano, la agricultura y la pesca. Como toda cuenca hídrica, este río constituye una fuente de vida. Es conocido como una “fábrica de agua”, porque captura humedad para el valle y mantiene condiciones favorables para la producción de cacao y copoazú.
Para proteger este lugar, el Gobierno Regional del Cusco, con el acompañamiento de Conservación Amazónica (ACCA), impulsa la creación del Área de Conservación Regional (ACR) Bosques del Araza. De aprobarse, Cusco sumaría seis áreas de conservación. Actualmente cuenta con las ACR Choquequirao, Ausangate, Chuyapi Urusayhua, Q’eros-Kosñipata y Tres Cañones.
De acuerdo con la consejera regional por Quispicanchi, Luz Marina Casafranca, es clave proteger la zona frente a invasiones territoriales de pobladores de Puno, un conflicto latente que puede acelerar la destrucción del bosque. A ello se suman la tala y la minería ilegal, actividades que podrían abrir trochas, contaminar el río, ahuyentar la fauna y expulsar a poblaciones, como ya ha ocurrido en la región vecina de Madre de Dios.
Cuidar el Araza es una necesidad y demanda una decisión política y social. Son más de 56 mil hectáreas de bosques montanos y pajonales altoandinos. El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) aprobó la segunda etapa del proceso y habilitó la fase tres para crear el ACR: actualizar el expediente técnico y socializar la propuesta de zonificación.
Como en todo proceso, hay voces que se oponen a la creación de un área de conservación. Para desacreditarla, afirman que impedirá el acceso a tierras para la agricultura o afectará la economía local, que se entregarán las tierras a terceros, que se restringirá el ingreso al río o que se prohibirá la pesca. Nada de eso es cierto. Un ACR no faculta a ninguna institución ni autoridad a expropiar tierras ni concesionarlas. Su objetivo es gestionar el territorio mediante un comité de gestión conformado por autoridades locales, instituciones y organizaciones sociales, de base y comunales.

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Cusco

Gobernador y alcaldes de Cusco usaron canon minero y gasífero para construcciones y compras

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• El gobierno regional y los gobiernos municipales ejecutaron casi el 90% del canon y regalías en 2025, pero aún quedaron S/ 260 millones sin usar. La mayor parte se destinó a obras de infraestructura y compras de maquinaria, mientras que transporte, salud y educación concentraron una parte del gasto.

El departamento del s provenientes de canon, sobrecanon y regalías mineras y gasíferas, casi 300 millones menos de lo previsto a inicios de año. De esa cantidad, el Gobierno Regional del Cusco y los gobiernos municipales gastaron el 88,9 %. En general, quedó un saldo cercano a 260 millones de soles.
De todo lo ejecutado, el gobernador regional Werner Salcedo Álvarez y los alcaldes provinciales y distritales destinaron 404 millones 888 mil 726 soles a bienes y servicios, y 216 millones 952 mil 565 soles al pago de servicios de la deuda pública —intereses, entre otros conceptos—.
Sin embargo, el grueso del presupuesto del canon, 2,968 millones 675 mil 046 soles, se destinó a la construcción de edificios y estructuras, la adquisición de vehículos y maquinaria, la compra de activos no producidos, otros activos fijos, inversiones intangibles y otros gastos no financieros.
En el rubro de construcción figuran carreteras; sistemas de electricidad; obras agrícolas; agua y saneamiento; plazas, parques y jardines; monumentos históricos; así como instalaciones educativas, médicas, sociales y culturales.
En el caso de compras, se registran elementos para oficina; equipos informáticos y de comunicaciones; mobiliario; equipos y aparatos médicos; equipos de uso agrícola y pesquero; equipamiento deportivo y recreativo; además de adquisición de terrenos.
Gasto de canon y regalías mineras
En el caso específico del canon y regalías mineras, el Gobierno Regional del Cusco recibió transferencias por 786 millones de soles y gastó el 93,88 %, según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Los gobiernos municipales, en conjunto, recibieron 2,840 millones de soles y lograron ejecutar, en promedio, el 91,31 %.
Debido a la poca especificidad de los registros del MEF, no es posible identificar con precisión en qué obras o proyectos concretos se invirtieron esos recursos.
No obstante, de acuerdo con el análisis del Instituto Videnza, los sectores a los que el gobierno regional destinó el canon minero fueron: planeamiento, gestión y reserva de contingencia (31%), transporte (23%), salud (11%) y educación (8%).
Por su parte, los alcaldes provinciales y distritales destinaron los recursos principalmente a agropecuario (19%), planeamiento, gestión y reserva de contingencia (18%), transporte (15%) y cultura y deporte (10%).

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Cusco

Fiscalía investiga a médico cirujano, funcionarios y clínica O2 por muerte con suero defectuoso en Cusco

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Cusco, 27 de marzo del 2025. La justicia parece abrirse campo. El Ministerio Público abrió
investigación por 60 días al médico cirujano Max Gonzáles Saavedra y los que resulten
responsables en la muerte de Daniela Quispe Díaz (24) y el estado de gravedad en las que
quedaron una adulta y una adulta mayor en la clínica Oxigen Medical Network O2 de la ciudad
del Cusco.
El caso está a cargo de la fiscal Elsa Girondas Mar, de la Primera Fiscalía Provincial Penal de
Santiago, con el apoyo de la fiscal Massiel Apaza Castillo, adjunta de la Fiscalía Provincial de
Flagrancia.
Desde ambas instancias se firmó la disposición 01-2025, de la carpeta fiscal 247-2025, en el
que se apertura investigación preliminar por 60 días, contra Gonzáles Saavedra y los que
resulten responsables, por la presunta comisión del delito contra la vida, el cuerpo y la salud,
en su modalidad de homicidio, sub tipo homicidio culposo.
La responsabilidad recaería, por el repentino deceso de Daniela Quispe Díaz (24), y por el
delito de contra la vida el cuerpo y la salud, en la modalidad de lesiones, sub tipo lesiones
graves culposas, en agravio de Melissa Esmeralda Guzmán Alarcón (33).
De acuerdo a un comunicado, se considera como tercero civilmente responsable a la persona
jurídica Oxigen Medical Network. Además, se apertura investigación preliminar por el mismo
tiempo, contra Christiaan Alejandrino Quintana Rodríguez y contra los que resulten
responsables, por la presunta comisión del delito contra la vida el cuerpo y la salud, en la
modalidad de lesiones, sub tipo lesiones culposas, en agravio de María Pauccar Llaqui (75).
También, aperturar investigación preliminar por 60 días en sede fiscal policial, contra el
ingeniero Ángel Naza Vargas Pacheco (Gerente), y el químico farmacéutico, María del Rocío
Vargas Pacheco gerente administrativo y los que resulten responsables, de la referida clínica
por el delito contra la salud pública en la modalidad de suministro infiel de productos
farmacéuticos en forma agravada, (arts. 294 y 294-C del Código Penal), en agravio de Daniela
Quispe Díaz , Melissa Esmeralda Guzmán Alarcón y María Paucar Llaqui y el Estado; y
considerar como tercero civilmente responsable a la persona jurídica Oxigen Medical Network
O2, así como disponer la realización de diferentes diligencias que permitan establecer
elementos de convicción necesarios para continuar con el proceso penal.

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