Cusco
Cusco vive su fe y va al encuentro con el Señor de los Temblores
La celebración de la Semana Santa en la Ciudad Imperial tiene su momento más importante en el Lunes Santo, día en que la población se reúne con la sagrada imagen del Señor de Los Temblores, Patrón Jurado de Cusco. Se considera que es una de las expresiones de fe más grandes y llega a congregar a 120 mil personas.
Desde las 6:00 hasta las 11:00 de la mañana se realizan las misas de comunión en honor al Taytacha de Los Temblores con gran participación de la feligresía. Para el mediodía, tiene lugar la Homilía del Señor arzobispo de Cusco. Entre tanto los integrantes de la hermandad ultiman los detalles para la salida procesional.
La gran cantidad de asistentes hace que a bendición del Señor se realice en cuatro momentos: la primera bendición tiene lugar en el atrio de la catedral y está dirigida en particular para los adultos mayores, enfermos, embarazadas, niños, personas con alguna discapacidad y quienes puedan acudir, para evitar la aglomeración de la Plaza de Armas. Este año está programado para las 2:15 pm.
Luego de este momento, la procesión inicia y se dirige hacia la Plazoleta San Francisco, lugar en que impondrá la segunda bendición a las 5:30 pm aproximadamente. Durante el paso del Taytacha de los Temblores las personas le lanzan la flor de Ñucchu, una flor roja que crece en las alturas. Esta acción va acompañada también de los sahumadores.
Asimismo, en el recorrido de la sagrada efigie, distintas instituciones le entregan ramos de flores y le rinden pleitesía. Al promedia las 7:30 pm se realiza la tercera bendición en la esquina de Av. el sol y Porta Mantas. Cabe resaltar que muchas personas que acuden a este momento sagrado no logran ingresar a la Plaza Mayor.
Para culminar con la jornada, el Patrón Jurado de Cusco, retorna a la Plaza de Armas e imponer su bendición final, catalogada como una de las expresiones de fe más imponentes que se haya visto, por el misticismo, la devoción y la cantidad de fieles que esperaron este encuentro con su Señor.
La imagen se coloca en el atrio principal y al son de las sirenas de los bomberos brinda su bendición al pueblo cusqueño que conmovido por vivir su fe, se desborda de emociones como el llanto, el sobrecogimiento, la esperanza de mejores tiempos y la certeza de que, por muchos años más, el Señor de Los Temblores protegerá y bendecirá al Cusco.
ORIGEN DE LA PROCESIÓN
Tras el terremoto de 31 de marzo de 1650 en Cusco, la imagen del Cristo de la Buena Muerte fue sacada en procesión y lograron que cesen los movimientos telúricos. Desde entonces, se le cambió a la denominación de Señor de los Temblores. En un principio, la imagen salía cada 31 de marzo, pero, posteriormente se estableció que sea en Lunes Santo.