Cusco
Las cartas al Señor de Los Temblores
Las peticiones de fe y ruego que trascendieron a través del tiempo.
Un hallazgo conmovedor marcó la restauración integral del Señor de Los Temblores en el año 2005. Mientras los especialistas del entonces Instituto Nacional de Cultura (hoy Ministerio de Cultura) realizaban los trabajos de conservación, descubrieron en el interior de la efigie más de 60 misivas con peticiones de diversa índole, dirigidas directamente a la sagrada imagen.
“Se encontraron 62 cartas escritas en diferentes épocas. La más antigua data de mediados del siglo XVIII y las demás son de tiempos posteriores; en ellas, los fieles expresaban pedidos de alguna gracia, un milagro o situaciones personales muy íntimas”, declaró Germán Tello Manrique, presidente de la Confraternidad del Señor de los Temblores.
Tello acotó que dichos documentos se encuentran bajo resguardo en la oficina de registro del Ministerio de Cultura. Este material sirvió como base para la investigación titulada “Sollozos del alma. Confidencias con el Taytacha Temblores”, de la antropóloga Imelda Vega-Centeno, publicada en 2006 por la Revista Andina.
“SOLLOZOS” DE LA FE ANDINA
Esta investigación no solo narra el contenido de las “confidencias” de quienes expresaron sus peticiones, quejas, agradecimientos, sentimientos al Taytacha de los Temblores, sino que se analizaron aspectos como el lenguaje y la manera en la que conversan con el Señor. Según este estudio la primera carta sería de 1762.
Según la autora, los “sollozos” se dividen en varias categorías como: peticiones para mejorar la salud propia o de seres queridos, pedidos de justicia por temas de juicios o abuso de autoridad, y finalmente, para la protección ante desastres naturales como terremotos, sequias o pestes.
El estudio de la antropóloga es bastante detallado y señala varios aspectos como el lugar en el que fueron escritas, que en su mayoría son de Cusco; según las fechas, según el género, según la firma, y el lenguaje empleado para dirigirse al Señor.
La autora destaca frases como: “yo no sé rezar, pero le hablo, le converso a mi Taytacha”, o también, “yo no sé rezar, pero cuando llega su fiesta le bailo, por eso mis hijos ya están aprendiendo a bailar, ya los he dedicado al Señor”. Expresiones que exhiben “formas comunicativas directas y complejas” de cómo se construyeron “histórica y socialmente las religiones andinas”.
DEL PAPEL A LAS REDES SOCIALES
Finalmente, esta investigación podría ser actualizada y buscar mayores visos de como evolucionó la devoción al Señor de los Temblores desde que se le rinde culto y como nos proyectamos a seguir manifestando nuestra fe que pasó de las epístolas a videos e imágenes en redes sociales, y que ahora dan la vuelta al mundo.