Cusco

Santa Ana: Barrio donde las mujeres cargan con fervor al Señor del Santo Sepulcro

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Si bien, es cierto, que la Semana Santa en el Cusco, tiene como una de las máximas expresiones de fe la procesión del Taytacha de los Temblores, existe una tradición que subsiste a través del tiempo, el encuentro entre la Virgen Dolorosa y el Señor de Santo Sepulcro, el antiguo barrio de Qarmenqa, hoy más conocido como Santa Ana. 

Lo que destaca en esta procesión, es que las mujeres, no sólo los varones cargan el anda, no sólo de la virgen sino del Cristo yaciente, durante el trayecto.

La procesión se inicia entre las 7:00 y 8:00 de la noche, el viernes santo, cuando las veneradas imágenes salen en hombros de las cuadrillas del templo conjuntamente que el párroco y los fieles devotos que acompañarán con velas, cirios y oraciones  lo largo del recorrido, que se dividirá en dos grupos.

Un grupo se irá con el Señor del Santo Sepulcro por la antigua carretera, avenida Abancay, bajará por Arcopata, calle Nueva, Fierro para encontrarse en la esquina de Méloc  y Siete Cuartones, con la Virgen Dolorosa.

El segundo grupo desciende con la Virgen Dolorosa, por la cuesta de Santa Ana, en el trayecto va por Tambo de Montero y aledaños y se reencuentra con el Señor del Santo Sepulcro, su hijo, muerto, en la esquina de Calle Meloc.

En este lugar, acompañados de la música sacra andina y el rezo de los devotos, se da la primera bendición a los asistentes quienes en medio del dolor suplican misericordia, fuerza, vida para llevar adelante a sus familias. Algunas mujeres derrama además lágrimas pidiendo al Señor que proteja a sus hijos, en su camino terrenal, cuando ellos, ya no estarán.

Terminado el acto religioso, comienza el retorno a la parroquia y serán las mujeres, principalmente las solteras, según cuentan, las matronas antiguas del antiguo barrio de Santa Ana, las que deberán cargar, por el tramo más inclinado de la cuesta, el ataúd con el Señor del Santo Sepulcro. Este es el momento intenso de la procesión, pues ellas con todas sus fuerzas, aquellas fuerzas que sólo tienen las madres que llevaron a un hijo, subirán hasta la parte más alta, lugar donde descansarán, al haber cumplido, este objetivo.

Detrás del hijo muerto, va la madre, La Dolorosa, con sus siete espadas, en esta parte, también, se observa como varones y mujeres, cargan indistintamente. Las mujeres tal vez, lo hacen, como acto simbólico cotidiano que marca sus vidas, cual es seguir a sus hijos desde el nacimiento hasta su muerte.

Ya son las 12:00 de la noche, después del intenso recorrido, las puertas del templo de abren y tanto la Virgen Dolorosa como el Señor del Santo Sepulcro ingresan a su posada para descansar, pues, muchos se miran, algunos lloran, nadie sabe, si al próximo año, se verán. La procesión ha culminado.

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