Cusco
Cusco es declarado en emergencia ante peligro inminente de falta de agua a causa del fenómeno El Niño
• Especialistas piden descolmatar ríos y reforzar zonas vulnerables antes de la temporada de lluvias que podría empezar en noviembre. Autoridades, expertos y sector privado deben trabajar para reducir los impactos del fenómeno.
El Ejecutivo nacional declaró en estado de emergencia por peligro inminente ante el déficit hídrico para el período 2026-2027, a consecuencia del fenómeno El Niño, a dieciséis regiones, entre ellas Cusco. La norma permitirá destinar recursos inmediatos para ejecutar obras de contingencia y mitigar la crisis de estrés hídrico que afectará a la región.
La declaratoria, en el caso de Cusco, busca evitar la escasez de agua que afectaría a la población, a la agricultura y ganadería. Hace dos años, la laguna Piuray —principal fuente de abastecimiento— registró una reducción alarmante de su espejo de agua, lo que obligó a aplicar medidas restrictivas y racionamiento en varios distritos.
La norma faculta a los gobiernos regionales y locales, con la coordinación técnica del INDECI, a ejecutar medidas de excepción para reducir el riesgo y rehabilitar las zonas afectadas. El financiamiento correrá por cuenta de los presupuestos institucionales de los pliegos involucrados, sin demandar recursos adicionales al Tesoro Público.
Y es que, según el diagnóstico climático y la previsión de El Niño, al 15 de julio, elaborados por una comisión multisectorial del gobierno, el país enfrentará efectos diferenciados en el clima durante los próximos meses. Para el especialista en temas climáticos Abraham Levy, las fuertes lluvias empezarán en noviembre en la costa norte, especialmente en Tumbes, Piura y Lambayeque, donde provocarán huaicos. En los Andes, en cambio, entre diciembre y abril se registrarían precipitaciones menores a las habituales.
De acuerdo con el informe de la comisión multisectorial, en la sierra, por encima de los 3 200 metros de altitud como Cusco, el frío ya incrementó enfermedades respiratorias en alpacas y llamas y frenaron la recuperación de los pastos naturales. Sin alimento suficiente y con animales debilitados, las comunidades podrían perder su principal sustento. En la Amazonía, el aumento de la temperatura favoreció el desarrollo del café y el cacao, pero también creó condiciones para la proliferación de plagas. Esas zonas cálidas y secas podrían enfrentar mayor estrés hídrico y un incremento de plagas.
En la costa enfrentan los mayores efectos del calor. En los valles de Piura y Lambayeque, las altas temperaturas aceleran el crecimiento de los árboles y aumentan la demanda de agua, condiciones que favorecen la aparición de plagas. En Lima, Ica y Arequipa, por ejemplo, el calor acelera el desarrollo de cultivos como maíz, papa, cebolla, frijol y ajo, pero también incrementa el riesgo de enfermedades.
Levy sostuvo que el gobierno debe concentrar sus esfuerzos en proteger a las ciudades, salvar vidas y reducir al máximo el número de damnificados. «Todos los recursos para limpiar el cauce de los ríos. Me concentraría en eso porque queda poco tiempo. Es lo más realista de aquí a noviembre», dijo.
En esa línea, Luis Miguel Castilla, director ejecutivo de Videnza Instituto, consideró acertada la decisión de iniciar cuanto antes la descolmatación de los ríos. «Todavía hay tiempo de usar maquinaria pesada e incorporar al sector privado», señaló. También recomendó reforzar las defensas ribereñas para evitar inundaciones y proteger las zonas que enfrentarán sequías severas, con impactos sobre la agricultura y la ganadería.
Castilla añadió que para afrontar los efectos de El Niño es necesario el trabajo conjunto de los sectores público y privado. En ese sentido, varias empresas mineras están involucradas en la prevención de los impactos de este evento natural en cada región mediante acciones como el desarrollo de infraestructura preventiva y encauzamiento de ríos, inversión mediante Obras por Impuestos (represas y almacenamiento hídrico), Sistemas de Alerta Temprana y Defensa, despliegue operativo y respuesta de emergencia y adecuación de operaciones y continuidad logística.
Levy y Castilla coinciden en que la articulación entre gobiernos regionales y locales, sector privado, expertos y ciudadanos será clave para reducir riesgos y proteger a las poblaciones más vulnerables.
Redacción La Última