Cusco
Upiscocha: la laguna más peligrosa del Perú está en Cusco
• La laguna glaciar ubicada al pie del Ausangate es la de mayor riesgo de desborde del país. En 2022 ya se desbordó. Ahora, 111 viviendas están expuestas aguas abajo. Hay otras 12 lagunas con alto peligro para la población cusqueña.
La avalancha ocurrida entre Nepal y China por el desprendimiento de un nevado obliga a mirar los riesgos que existen en casa. Cusco es una de regiones donde podrían ocurrir eventos así, aunque de menor magnitud. Ya ocurrieron antes y puede volver a suceder.
En mayo de 2022, bloques de hielo y rocas se desprendieron del nevado Ausangate y cayeron sobre la laguna Upiscocha, en Ocongate. El impacto hizo crecer el caudal y las aguas se desbordaron hacia la comunidad de Upis. Dos viviendas colapsaron, otras ocho quedaron afectadas, cuatro puentes peatonales fueron destruidos y una bocatoma y terrenos de cultivo resultaron dañados.
Tres meses después, el peligro volvió a manifestarse. El nueve de agosto, otro desprendimiento en una zona inestable del flanco derecho de la laguna provocó un nuevo desborde. En esa zona ya se habían producido caídas de rocas y había bloques inestables con grietas.
Upiscocha está en la cordillera Vilcanota, al pie del Ausangate, en el distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchi. Hoy es considerada la laguna glaciar con mayor riesgo de desborde del país, según el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM). Su alta peligrosidad se explica por las condiciones de la montaña que la rodea. Tiene laderas con pendientes de hasta 60,6 grados, zonas inestables y una cercanía a los glaciares que puede favorecer desprendimientos de roca, hielo o una combinación de ambos.
La laguna contiene unos 17,8 millones de metros cúbicos de agua y presenta una evolución geomorfológica acelerada. En otras palabras, no se trata de un cuerpo de agua inmóvil. La montaña y la laguna están en permanente transformación, y algunos de esos cambios pueden provocar nuevos desbordes.
El peligro se extiende aguas abajo. Unas 111 viviendas están expuestas en comunidades y centros poblados como Yanama, Ocongate y Ccarhuayo, además de otros asentamientos ubicados a lo largo del río Upis.
Una región con varias lagunas en riesgo
Upiscocha no es un caso aislado. INAIGEM identificó 76 lagunas glaciares en Cusco con algún nivel de riesgo de desborde. De ellas, 13 presentan un nivel de riesgo muy alto, 12 un nivel alto, cinco un nivel medio y 46 un nivel bajo.
Con 13 lagunas en riesgo muy alto, Cusco ocupa el segundo lugar del país, solo detrás de Áncash, que tiene 26. La mayor parte de estas lagunas se encuentra en la cordillera Vilcanota. El riesgo se concentra en Quispicanchi y Canchis. Ambas provincias reúnen el 85 % de las lagunas consideradas de muy alto riesgo. Son territorios donde las comunidades dependen del agua para la agricultura y la ganadería.
Después de Upiscocha, las lagunas de la cordillera Vilcanota más peligrosas son Auzangatecocha, ubicada también en Ocongate, ocupa el sexto lugar del ranking nacional y tiene 1.647 viviendas expuestas, la mayor cantidad entre las lagunas clasificadas con riesgo muy alto.
Le sigue Qolque Punku Bajo, en el octavo lugar nacional, con 714 viviendas expuestas. Alccachayacocha, en el puesto 17, tiene otras 113 viviendas en riesgo.
Muchas de estas lagunas están contenidas por morrenas, acumulaciones de rocas, tierra y otros materiales que dejó el deshielo de los glaciares. Si estos materiales pierden estabilidad, pueden deslizarse y provocar oleajes o desbordes.
Los casos y sus causas
Cusco ha visto varios eventos catastróficos. En octubre de 2010, el deshielo del nevado Chicón provocó la formación de la laguna glaciar y su desborde posterior sobre la ciudad de Urubamba. El aluvión dejó más de 1.200 damnificados y 300 viviendas destruidas o afectadas. El desprendimiento correspondió a un bloque de hielo de unos 150 metros de largo y 30 metros de altura. El torrente bajó desde la montaña, atravesó terrenos agrícolas de Yanacona, Chichubamba y San Isidro, y llegó hasta la avenida principal de Urubamba.
¿Por qué pasa eso? El derretimiento de los glaciares ha dejado, a lo largo de las cordilleras, espejos de agua conocidos como lagunas glaciares. Estas pueden desbordarse y provocar aluviones. Existe una relación directa entre el retroceso de los glaciares, la formación de lagunas y la ocurrencia de aluviones.
Según el Inventario Nacional de Glaciares y Lagunas del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), publicado en 2018, la cordillera Vilcabamba pierde cada año 4,47 km² de masa glaciar. Para entonces, conservaba 255,44 km² de superficie glaciar y había perdido 239,61 km² en las últimas décadas.
Redacción La Última