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Monseñor Lizardo Estrada asume la dirección de la Iglesia en Cusco
Tras el último adiós a Monseñor Richard Alarcón
El último domingo, Fiesta de Todos Los Santos, se llevó a cabo el entierro de Monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia y ahora asume funciones el nuevo Arzobispo de Cusco, Monseñor Lizardo Estrada. El prelado ofreció sus primeras declaraciones oficiales, y destacó el testimonio de entrega de su antecesor e instó a la comunidad católica a vivir en unidad, fe y solidaridad.
“Hemos dado sepultura a nuestro arzobispo, quien nos ha entregado su vida, su ejemplo y sus palabras. Fue una persona entregada al servicio con una vocación de dar hasta el último suspiro por los cusqueños y cusqueñas», expresó Monseñor Estrada, recordando que Monseñor Alarcón afrontó su enfermedad “dando más del cien por ciento por la comunidad arquidiocesana”, acotó.
Con ocasión de la fecha, Monseñor Lizardo Estrada recordó el sentido de la peregrinación terrenal y la esperanza en la vida eterna. “Nuestra vida es temporal. Hoy celebramos a Todos los Santos y recordamos que nuestro camino es hacia la vida eterna. Cada católico sabe a dónde va: a la presencia del Señor. Como nos dice la palabra de Jesús: ‘Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá’ ”, afirmó.
Asimismo, enfatizó que la preparación para la eternidad se construye en el día a día a través de la caridad y el servicio a los más vulnerables. El nuevo arzobispo hizo un llamado vehemente a promover la «cultura de la paz» y a construir armonía en cada espacio de la sociedad, haciendo el bien a Dios a través de los pobres y enfermos.
Una coincidencia que conmueve
Durante su mensaje, el arzobispo hizo referencia a un detalle conmovedor mencionado en la homilía de exequias: la coincidencia del fallecimiento de Monseñor Alarcón con la fecha del cumpleaños de su madre, Andrea. “Su hermana decía que no es coincidencia, sino cosas de Dios. Él viene de una familia, no cae del cielo; nosotros también somos de esta tierra”, reflexionó sobre el lado humano y cercano del recordado prelado.
Finalmente, Monseñor Lizardo Estrada solicitó el acompañamiento de la feligresía para la nueva etapa pastoral que inicia en la Ciudad Imperial. “Les pido que recen por nosotros, sacerdotes, religiosos y religiosas. Nos entregamos a la misión, pero necesitamos su apoyo, su cercanía, su oración y su comprensión”, concluyó antes de impartir la bendición pastoral a toda la comunidad cusqueña.