Cusco
Consettur construyó sin autorización del Ministerio de Cultura una estructura en la puerta de entrada a Machupicchu
• La empresa que opera sin contrato vigente en la ruta Hiram Bingham levantó en una noche una plataforma de dos niveles a metros del ingreso a la ciudadela. La Policía paralizó la obra. La construcción se hizo en una zona intangible.
El fin de semana pasado, mientras los turistas dormían en Aguas Calientes antes de subir a conocer la ciudad inca de Machupicchu, la empresa Consettur Machupicchu levantó una estructura metálica de dos niveles, con columnas de acero, piso de madera prensada y techo de planchas onduladas tipo teja andina.
El trabajo se hizo entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, en menos de 12 horas. Se instaló a unos metros de la puerta de ingreso a la ciudadela inca, en la zona de embarque que utiliza para su servicio de buses. Sin permiso, sin letrero de obra y sin que la Dirección Desconcentrada de Cultura Cusco (DDCC) pudiera impedirle con oportunidad.
Esa estructura, que la Policía constató a las 8:15 de la mañana del domingo, es un andamio que se colocó sobre la oficina de venta de boletos de Consettur, en el mismo lugar donde centenares de turistas se forman cada día para regresar al pueblo después de recorrer el santuario.
Los policías encontraron justo al lado de la estructura vieja, hacia la derecha, una nueva construcción de metal de dos pisos. Tiene seis columnas de metal pintadas de verde oscuro. En el primer piso está la oficina de ventas, con paneles de madera marrón y un letrero que dice «Venta oficial de tickets bus». Sobre esa oficina, levantaron el segundo piso. Una plataforma elevada con piso de madera prensada, pero no tiene paredes, ni puertas, ni ventanas. Arriba le pusieron un techo de planchas onduladas que parecen tejas. Los policías notaron que toda la estructura está recién pintada, con las uniones soldadas y en perfecto estado. Es decir, es una obra nueva que instalaron sin avisar y sin ningún permiso.
Cuando los efectivos llegaron, la obra ya estaba casi terminada. Todo listo para operar. Nadie supo decir quién la autorizó: ni el controlador de tráfico de la empresa, ni el vigilante del parque, ni el ingeniero del Ministerio de Cultura que se encontraba en el lugar. Entonces ¿quién permitió que se construyera?
Consettur opera la ruta Hiram Bingham desde hace casi 30 años, pero su contrato venció en septiembre de 2025. El alcalde de Urubamba, Ronald Vera, ha denunciado que la empresa no tiene título habilitante vigente. La Presidencia del Consejo de Ministros impulsó un plan de contingencia con la empresa San Antonio de Torontoy, pero ese contrato fue declarado nulo por irregularidades en la documentación de la flota vehicular. Consettur sigue en la ruta, sin contrato, sin fiscalización efectiva y ahora, sin respetar la normativa que protege el Patrimonio de la Humanidad.
La construcción en una zona intangible como el Parque Arqueológico de Machupicchu no es un capricho. Las normas de protección del santuario prohíben cualquier intervención sin autorización del Ministerio de Cultura y del Sernanp. Pero se colocó esa estructura sin licencia de edificación y sin estudio de impacto patrimonial. El personal de Cultura, que tiene la obligación de defender el patrimonio, no pudo evitarlo.
Redacción La Última