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Expolicía huyó tras matar a golpes a un albañil cusqueño en la puerta de un local nocturno de Secocha Arequipa
Un albañil cusqueño que trabajaba por la mina Secocha en Arequipa fue asesinado a golpes por un expolicía en los accesos de una cantina. Tres mujeres que lo vieron inerte en el piso, lo llevaron hasta un rincón para evadir responsabilidad en el local nocturno.
Washington Amézquita Maruri (48), encontró en cercanías a esta mina un espacio donde ganarse la vida como obrero de construcción civil y cocinero, esta labor incluso hizo que la gente del lugar le agradeciera por el apoyo durante la pandemia por el Covid.
Durante los último diez años trabajó y mantuvo desde allá a su madre doña Teodora Maruri Vda. De Amézquita, que vive por Picchu San Martín Cusco. Le enviaba dinero y hasta le pagaba el celular. Pero todo ese cariño terminó la madrugada del último domingo.
El agente que fue dado de baja lo atacó solo porque Washington le pidió que le devolvieran sus cosas que le robaron, una mochila, su billetera y dinero. El infortunado, así como muchos, fue a divertirse, pero le sustrajeron en este antro y cuando exigía, terminaron por liquidarlo.
El criminal, que llevaría por nombre “Brayan Rodríguez”, lo golpea y deja tendido en el piso, y unas mujeres, que no se descartaría sean damas de compañía, lo llevan de brazos y piernas hasta un lugar, para hacer parecer que ahí murió. Afortunadamente las cámaras las muestran. Lamentablemente están no habidas, así como el asesino. La policía aún no los captura.
En Secocha Camaná, parece no importarles la vida ni a los agentes de la comisaría, pues tenían el cadáver de Washington abandonado en la puerta, en el lugar no hay morgue, y la práctica de la necropsia solo habría arrojado “derrame cerebral” cuando fue objeto de brutal golpiza.
Su madre, su cuñado y otros familiares viajaron hasta el lugar del crimen y recuperaron los restos de Washington “el cuerpo estaba tirado en la puerta de la comisaría, no estaba en la morgue. Tiene que llevarlo, no tenemos ni una camioneta para el traslado”, les dijeron.
La muerte del cusqueño en tierras arequipeñas no debe quedar impune, el Ministerio Público, la Policía Nacional y Poder Judicial deben garantizar las investigaciones y la justicia, y capturar a las cuatro personas involucradas en este asesinato.
“Mi hijo era mi sustento, me mandaba mi platita, él no más pagaba mi celular. Quiero justicia, al asesino lo cogerán, lo meterán en el penal, sus familiares lo verán, lo visitarán, pero yo no voy a ver a mi hijo nunca más”, lloró doña Teodora.
Redacción La Última