Cusco
Incendios forestales y minería aceleran el retroceso de glaciares y amenaza el suministro de agua en Cusco
El proceso de desglaciación afecta a los nevados de la región imperial y cada año se registra un retroceso anual que en muchos casos alcanza de 10 a 20 metros en la falda de las montañas. Sobre el tema, el Dr. Julio Warthon, docente del Departamento Académico de Física en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), advirtió que en periodos de diez años se evidencia una pérdida de masa glaciar acumulada de entre el 20% y 30%, en montañas como el Quelccaya, el Ausangate, el Salkantay y la Cordillera de Urubamba.
El especialista explicó que el principal factor que genera la deglaciación se encuentra en la quema de pastizales e incendios forestales, los cuales liberan material particulado (PM2.5 y PM10) al aire. Estas micropartículas son arrastradas por el viento y terminan depositándose directamente sobre la nieve; al recibir la radiación solar, los residuos se calientan con rapidez, acelerando dramáticamente el proceso de fusión del hielo, a lo que se suma el impacto destructivo de la actividad minera cerca de zonas vulnerables como las proximidades del Ausangate o La Rinconada en Puno.
Esta disminución progresiva de la masa glaciar traerá consecuencias negativas a mediano y largo plazo, principalmente manifestadas en una drástica reducción del potencial hídrico y de los caudales que se abastecen del deshielo. El investigador advirtió que esta alteración ecosistémica impactará de forma directa en la disponibilidad y suministro de agua potable, tanto para las pequeñas comunidades rurales como para las grandes ciudades que dependen de estas cuencas hidrográficas.
A pesar de que la problemática se encuentra formalmente dentro de las políticas públicas, el docente señaló que existe un preocupante descuido por parte de las autoridades regionales y municipales, cuyas intervenciones suelen ser reactivas y limitadas a momentos de desastre o emergencia. Por ello, enfatizó la urgencia de establecer un cuidado permanente de los glaciares que incluya la asignación obligatoria de un presupuesto especial para la protección del medio ambiente y la mitigación los efectos del calentamiento global.
Finalmente, se hizo un llamado al Ejecutivo y a las gobernaciones regionales para que incorporen la gestión ambiental como un tema prioritario, pues proteger los nevados es vital para el ecosistema andino y para garantizar la seguridad hídrica y la supervivencia de las futuras generaciones.