Perú
El juego del miedo
No es difícil darse cuenta de que, si nadie hace nada, o hace muy poco, en contra de los
criminales, es porque hay interesados en que el miedo se sienta en todos los rincones del Perú.
Quieren un país atemorizado, para secuestrarlo.
Por José Víctor Salcedo Ccama
Un día, en cualquier momento y a cualquier hora, sicarios y extorsionadores atacan y matan.
Un asesinato cada cuatro horas en el Perú.
Como la madrugada del domingo 16 de marzo, cuando las balas de sicarios mataron al
vocalista de Armonía 10, Paul Flores. O cuando balean a un bodeguero indefenso, a un padre
frente a su hija, a un exfuncionario cuyo cuerpo es arrojado desde un puente. O cuando atacan con explosivos una mina y asaltan un bus.
No es casualidad. Hay alguien interesado en que el miedo haga temblar a los peruanos en
todos los rincones del país. Alguien necesita que el miedo aumente. Y todos juegan su juego: la presidenta Dina Boluarte, que se rodea de prontuariados; las autoridades, que retiran a los
policías que hacen su trabajo; el ministro del Interior, que fue defensor de delincuentes; los
congresistas, que aprueban leyes a favor de los mismos delincuentes; una parte de los policías que no los capturan y otra que trabaja codo a codo con ellos.
En el Perú de Dina Boluarte y sus ministros, un sector de la policía y los congresistas
fujimoristas, acuñistas, porkistas, cerronistas —entre otros— se ha declarado la “guerra” a las
protestas sociales, a las ONG, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a los caviares, a Gorriti, a Soros, a los políticos que podían ganar las elecciones, al sustantivo «género», a la Agenda 2030, a todo el que se les enfrente. Pero no a los sicarios, extorsionadores, asaltantes, corruptos, violadores, proxenetas, mineros ilegales, contrabandistas, narcos, traficantes de terrenos.
Este es el juego del miedo de los políticos, de los partidos que estaban siendo investigados
como organizaciones criminales o declarados enemigos de los derechos humanos y las
libertades. En la lista corta están Fuerza Popular, Renovación Popular, Avanza País, Perú Libre, Podemos y Acción Popular. Saben —y es lo que ansían— que mientras más crece el miedo, también aumenta la posibilidad de que aparezca alguien que se presente como salvador.
Alguien que prometerá mano dura, estados de emergencia, toque de queda, más cárceles,
penas más severas, pena de muerte: un Maduro a la peruana, un Bukele perucho.
Lo han dejado claro en sus posteos en redes sociales y en sus comunicados: no son decididos contra los delincuentes, pero, aprovechando la coyuntura, construyen su narrativa repitiendo: «terrorismo», «mano dura», «retiro de la CIDH», «régimen de excepción». Se ha sumado también Dina Boluarte, la presidenta, cuando dijo que estaba pensando seriamente en proponer la pena de muerte.
¿Quién necesita del miedo?
Miremos el pasado. El miedo al terrorismo senderista sirvió durante diez años para la
dictadura fujimorista. Se atribuye a Nicolás Maquiavelo la frase: «Para dominar un pueblo, crea
un enemigo al que le tenga miedo y te elegirán su salvador». El fujimorismo, con el dictador
Alberto Fujimori, supo usar esta premisa en su forma pragmática y manipuladora del poder.
Llegó a la presidencia en los días de terror y entendió que podía usarlo a su favor. Fujimori no
tuvo que crear un enemigo: los terroristas ya estaban allí. Usando el miedo al terrorismo, dio
un golpe de Estado y no le pasó nada; aplicó una política antiterrorista en la que los derechos
humanos no existían; logró reelegirse; se re-reeligió con fraude y casi salió ileso. Para llegar a
este punto hubo un camino de manipulación psicológica y mucha propaganda. Se construyó el
miedo a un monstruo y la necesidad de un salvador.
Ahora que no hay Sendero a quien enfrentar, ahora que no hay terrucos haciendo lo que
hacían en 1990, los partidos del espectro conservador necesitan un enemigo al que derrotar. Y, para conseguirlo, nos llevan al agujero del miedo y la desesperación.
Hace poco, han convertido al Tren de Aragua en una organización terrorista (en el Perú, el
terrorismo tiene un objetivo político e ideológico; el Tren de Aragua es sanguinario y cruel,
pero no mata por ideología, sino por plata). Quizás pronto aprueben la ley de «terrorismo
urbano» que tanto quieren. Con eso, el terruqueo estará asegurado como discurso de
campaña.
El terruqueo no les funcionó en las elecciones pasadas, o no del todo, porque el miedo no era
nacional. Salvo los extraños atentados en el VRAEM —siempre antes de las votaciones—. ¿A
quién le importa lo que pasa en el VRAEM? Además, el terruqueo no tenía un referente
concreto. Era un monstruo hecho de palabras.
Entonces, pensaron que debían buscar el reemplazo del terror senderista. El Tren de Aragua, o cualquier otra banda criminal, transfronteriza o nacional, será el Sendero de nuestros tiempos.
Y ellos, en forma individual o en alianzas, se presentarán como los únicos capaces de salvarnos.
No es difícil darse cuenta de que, si nadie hace nada, o hace muy poco, en contra de los
criminales, es porque ese grupo numeroso, poderoso y perverso quiere que así sea. Un grupo
al que no le importa que el país se desangre otra vez, con tal de alcanzar su objetivo.
No quieren un país seguro. Quieren un país atemorizado, para secuestrarlo.
Perú
Mineros informales y Gobierno ponen condiciones al Congreso sobre ampliación del Reinfo
Los mineros informales e ilegales y el gobierno del presidente interino José Jerí Oré empezaron a presionar al Congreso sobre la aprobación del dictamen que buscar ampliar la vigencia del Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) hasta diciembre de 2027.
Los mineros se declararon en huelga hasta que el dictamen de la Comisión de Energía y Minas sea aprobado tal como está, con una prórroga por dos años y la reincorporación al registro de los 50 000 mineros excluidos en julio pasado, mientras que Jerí Oré consideró que “razonable” una ampliación de solo un año, no reincorporar a los 50 000 excluidos y diferenciar bien a mineros artesanales de informales e ilegales.
Los mineros bloquearon las carreteras en varias regiones del país. En Cusco, según el dirigente Walter Molina, mañana y pasado mañana bloquearán el corredor minero del sur en la zona de Choccoyo del distrito de Colquemarca, en Chumbivilcas. “Nuestro pedido es que amplíen la formalización”, dijo.
Mientras tanto, Jerí Oré se manifestó en contra de una prórroga por dos años, hasta diciembre
de 2027. “Dos años no; un año, porque si ponemos seis meses le vamos a dejar una cierta
situación complicada al próximo gobierno”, dijo Jerí Oré el fin de semana.
Además, el presidente del Consejo de Ministros (PCM), Ernesto Álvarez, señaló que el Ejecutivo observará la extensión de la vigencia del Reinfo si la norma se aprueba tal como está, sin diferenciar a los mineros informales y artesanales de los ilegales.
“El Congreso tiene los instrumentos adecuados para separar la paja del trigo. Si ellos no lo
hacen, nosotros primero vamos a observar la ley; pero, si no hay la decisión del Congreso de
hacer algo bien hecho, entonces van a superar la insistencia y nosotros llevaremos el tema al
Tribunal Constitucional”, dijo Álvarez.
Cambio de posición
La postura de Jerí Oré muestra un cambio. Como congresista apoyó en dos ocasiones la
ampliación del Reinfo, en un debate que giraba en torno a la presión social y política de los
mineros ilegales e informales, que tienen contactos en el Legislativo y pueden influir en
determinados parlamentarios. Sin embargo, desde el Ejecutivo ya no mira el problema solo
como una negociación con un grupo, sino como un problema nacional. Formalizar ya no se
trata de dar un plazo más, sino de asumir que el fracaso del Reinfo ha permitido el desborde
de la minería ilegal.
Parece que el entorno de Jerí también ha visto el deterioro de la imagen del Congreso, las
encuestas que muestran el rechazo ciudadano al avance de la minería ilegal y la necesidad de
que el Gobierno marque distancia de las economías ilegales. Por eso, aunque Jerí evitó cerrar
completamente la puerta a un acuerdo, dijo que el Ejecutivo no está satisfecho con una
ampliación hasta 2027. Entonces, si el Congreso aprueba la quinta ampliación tal como está
planteada, el Gobierno de Jerí observará la ley.
Perú
Arequipa de luto: bus de pasajeros cae a abismo y deja 37 fallecidos
Un bus interprovincial protagonizó un grave accidente, tras caer a un abismo en la madrugada, de ayer, miércoles 12 de noviembre, en la región Arequipa. El saldo 37 fallecidos.
El vehículo perteneciente a la empresa Llamosas, movilizaba 40 pasajeros, se despistó en el
kilómetro 780 de la carretera Panamericana Sur, en el distrito de Ocoña, provincia de Camaná.
El grave accidente se produjo luego que el bus interprovincial de la empresa Llamosas, de
placa VCG-962, chocara frontalmente contra una camioneta, de placa VCN-735.
El titular de la Gerencia Regional de Salud de Arequipa, Walther Oporto Pérez, al respecto
refirió que entre 36 a 37 personas perdieron la vida en el trágico accidente vial. Más tarde la
policía confirmó que en el mismo lugar, fallecieron 36 personas, mientras uno pereció, cuando
era trasladado al centro de salud más cercano.
Ante la magnitud del accidente se dispuso una alerta en los hospitales de la red de salud de
Camaná – Caravelí para atender oportunamente a los heridos. Asimismo, Un equipo
especializado de la División Medicina Legal III de Arequipa viajó hacia el distrito de Ocoña,
provincia de Camaná, para colaborar en las labores de identificación y certificación de las
víctimas mortales.
CONDUCTOR DETENIDO
El Ministerio Público dispuso la detención del conductor de la camioneta Henry Apaclla
Ñaupari (35) quién habría ocasionado accidente que quejó 37 muertos en Ocoña. Su dosaje
etílico arrojó 0.11 g/l de alcohol en la sangre. Permanece hospitalizado y detenido en el
hospital de Camaná.
HERMANITAS SOBREVIVEN DE MILAGRO
Entre los cuadros que causaron mayor dolor, se tiene el de una bebé de 8 meses y su
hermanito de 4 años, quienes fueron rescatados con vida del accidente. De acuerdo con la
Gerencia Regional de Salud de Arequipa, ambos menores reciben atención médica en el
Hospital de Camaná por policontusiones. Según informó Latina Noticias, los niños viajaban con su madre, quien no figura en la lista de heridos.
EMPRESAS CON SOAT VIGENTE
El bus de la empresa Llamosas, de placa VCG-962, siniestrado en Arequipa, cuenta con Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) vigente a la fecha, emitido por la empresa La Positiva, mientras la camioneta, de matrícula VCN-735, tiene SOAT vigente emitido por la empresa Rímac Seguros, informó la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (APESEG).
Cusco
Voces del territorio, el río tigre que enseña a construir gobernanza.
Por René Torres.
En la cabecera de la cuenca del río Tigre, a más de cinco mil metros de altura, el agua desciende entre bofedales y peñas como un hilo de plata que se deshace. A su paso, las
comunidades de Chillihuani, Tintinco y Paucarpata tejen su vida entre alpacas que pastan en
pastizales cada vez más escasos y parcelas de papa nativa que resisten el frío y la erosión.
Hasta hace poco, este rincón del Cusco era casi invisible en los mapas. Hoy recibe miles de
turistas al día que suben a fotografiar la Montaña de Siete Colores, ese paisaje que parece
pintado por los dioses pero que nació, en realidad, del retroceso de los glaciares.
El éxito turístico llegó sin planificación. Trajo polvo, desechos, disputas por los ingresos y la
sensación —como recuerdan los comuneros— de que el territorio se les escapaba de las
manos. Pero en medio de esa tensión, un nuevo proceso se está gestando. Uno que no vino
desde Lima, sino desde las propias comunidades.
Un territorio que buscaba escucharse
Cuando Norma García Ventura, coordinadora del proyecto del Centro Bartolomé de Las Casas
(CBC), llegó a Cusipata, no llevó un diagnóstico escrito, sino tiempo y escucha. “No
convocamos una gran reunión para que nadie asistiera”, recuerda. “Fuimos comunidad por
comunidad, escuchamos a las mujeres, a los jóvenes, a las autoridades. Todos coincidían en
algo: no se reconocían entre sí”.
En ese contexto de débil gobernanza y fragmentación, el CBC propuso una intervención
financiada por la Embajada de Canadá, enfocada en fortalecer el liderazgo comunal, la gestión sostenible y la participación de mujeres, hombres, niñas y niños en el manejo del territorio.
“El centro del proyecto no es resolver el conflicto por los ingresos del turismo —explica
Norma—, sino trabajar la gobernanza de los recursos. Que las comunidades entiendan que lo
que hacen arriba afecta abajo, que el territorio se gestiona colectivamente”.
La metodología de los pequeños pasos
El proyecto no comenzó con talleres ni formularios, sino con caminatas. Antes que trazar un
plan, el equipo del CBC decidió volver a recorrer el territorio. Subieron a Chillihuani, bajaron a
Tintinco, se sentaron en las asambleas comunales, escucharon los reclamos, los silencios, las
sospechas. Descubrieron que, más que un plan de desarrollo, las comunidades necesitaban
volver a reconocerse entre ellas.
“Convocábamos reuniones y no venían”, cuenta Norma. “Entonces fuimos casa por casa,
asamblea por asamblea. Escuchamos lo que dolía: que las mujeres no tenían voz, que los
jóvenes no veían futuro, que el turismo había dividido a la gente”.
De esas conversaciones nació la idea de una escuela de liderazgo territorial: no un aula, sino unproceso colectivo donde cada comunidad aprende a mirar más allá de sus límites. En paralelo,se invitó a los niños y niñas de las escuelas a observar el agua que baja de la montaña. Algunos midieron su temperatura, otros detectaron bacterias, y todos comprendieron que el río que cruza su comunidad también habla de ellos.
Así, paso a paso, sin prisa, se fue tejiendo una red de aprendizajes y responsabilidades
compartidas. Las reuniones comunales se transformaron en espacios de diálogo; los problemas ambientales, en temas de conversación y acción. Como resume Juan Víctor Béjar, coordinador de territorio del CBC: “La estrategia no fue imponer, sino acompañar. Sentarse a escuchar hasta que las comunidades empezaran a hablar entre sí”.
La mesa donde el territorio se reúne
En la sede municipal de Cusipata, se reúnen autoridades comunales, representantes del gobierno local, rondas campesinas, salud, educación y organizaciones sociales. “Generar un espacio de gobernanza requiere tiempo y procesos de concertación con todos los actores —advierte Béjar—. Pero si este plan no se implementa, si no lo asume el gobierno local, será solo un documento más”.
El desafío, dice, es lograr que esta mesa se consolide como una estructura de decisión
colectiva que trascienda los proyectos. Un espacio donde la gestión del agua, del turismo y de
los recursos naturales deje de ser un asunto individual para convertirse en una tarea común.
Los niños que miden el futuro
En las aulas rurales, los estudiantes se convierten en pequeños guardianes del agua. Armados con botellas, termómetros y tiras reactivas, analizan el agua que corre hacia la montaña. “El monitoreo ambiental ha generado entusiasmo —cuenta Béjar— porque los niños entienden que están midiendo el futuro de su comunidad”. Los docentes, por su parte, ven en esta práctica una manera de reconectar la educación con la vida y fortalecer la conciencia
ambiental desde la infancia.
Las voces que faltaban
El análisis de género del CBC reveló que las mujeres artesanas y trabajadoras del turismo
tienen poca representación en los espacios de decisión. La respuesta fue integrarlas en cada
componente del proyecto: lideresas en la mesa de gobernanza, mujeres en la reforestación y
niñas en el monitoreo del agua. “Se ha visto su involucramiento en los talleres y asambleas
—dice Norma—. Empiezan a tener voz en decisiones comunales”.
El desafío de permanecer
A medio camino de su implementación, el proyecto ya deja huellas visibles: comunidades que
dialogan, autoridades locales más conscientes y niños que observan el agua como un bien
común. Pero el camino recién empieza. “Lo más importante —dice Norma— es la
concientización y el involucramiento. Que se den cuenta de que tienen mucho potencial y que
no pueden deteriorar todo por explotar un solo recurso”.
Béjar coincide: “El reto será consolidar el comité de microcuenca y articularlo con otras zonas,
porque más allá de Vinicunca hay lagunas, pinturas rupestres, puentes coloniales, cultura viva.
Hay un territorio entero que merece ser cuidado”.
Mientras el río Tigre sigue su curso y la montaña de colores se multiplica en miles de
fotografías diarias, algo cambia en silencio. Las comunidades que antes no se hablaban ahora
comparten una mesa. Los niños que antes solo veían turistas ahora son guardianes y vigilantes de la calidad del agua. Y las agencias que antes solo extraían comienzan a preguntar cómo pueden devolver.
Porque en Cusipata, el verdadero color de la montaña no está en sus vetas minerales, sino en
las manos que aprendieron a gobernar el territorio que les pertenece.
